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El mundo de hoy.

Muchos analistas intentan predecir el mundo de mañana. Se hacen comisiones de reconstrucción que pretenden buscar ideas, mecanismos, políticas y medidas para empezar a superar los efectos de la pandemia que de momento, parece estar controlada. No obstante, la mejor forma de mejorar el mañana es tener claro cómo estamos hoy. Para ello, se van a comentar diferentes aspectos de interés.

A nivel económico, cabe remarcar la gran bajada esperada durante este año del PIB. Lo razonable es que esté alrededor del 10%, es decir, unos 120.000 millones de euros menos producidos en nuestro país. Eso se traduce en un gran aumento del desempleo y en la necesidad, por lo tanto, de incrementar las ayudas sociales.

Toda ayuda económica viene de tres fuentes: o incrementamos la deuda, o quitamos de otro lado, o se aumentan los impuestos. Se debe tener muy claro, si bien han aparecido otras propuestas. Así, algunos bancos centrales (Gran Bretaña) están financiando ayudas sociales. La Unión Europea se plantea un fondo de reconstrucción (750.000 millones de euros) a cargo de sus presupuestos entre 2021 y 2027. Parte de estas ayudas serán transferencias, no préstamos.

Se debe dejar claro dónde va a ir el gasto. A nivel sanitario, queda demostrado que prevenir es ahorrar. A nivel social, las personas necesitan realizar unos gastos mínimos para poder sobrevivir. A nivel empresarial, es prioritario cubrir las industrias con mayor efecto multiplicador en el conjunto de la economía. Interesante: algunos países no ayudan a las empresas que tienen su sede en paraísos fiscales.

Las principales estrategias de muchos gobiernos son incrementar el proteccionismo y cuidar más su cadena de suministro para no depender de terceros. Por supuesto, siempre está la tentación de controlar la información y la población como peaje para tener así una “mayor seguridad”.

Los políticos crean comisiones de reconstrucción con diferentes recursos humanos. En Francia, dicha comisión está liderada por un Premio Nobel de Economía (Jean Tirole) y uno de los mayores expertos de macroeconomía a nivel mundial: Olivier Blanchard. En España, Pedro Sánchez ha optado por Patxi López como referencia. En Navarra, tenemos un equipo multidisciplinar con personas de trayectoria y categoría profesional más que contrastada.

Es tentador usar chivos expiatorios para tapar las vergüenzas propias. Los más usados: el rival político (si es la oposición, no es solidaria; si es el gobierno, es un incompetente), los científicos (“nosotros nos hemos limitado a seguir sus recomendaciones”) y la nueva moda, las residencias de ancianos (“casi todas las víctimas son de allí, no han sabido gestionarse”). Se olvida que las residencias son eso, residencias. No son hospitales.

Las tendencias en empleo son las siguientes. Uno, los negocios relacionados con el contacto humano (eventos, discotecas) y la conectividad global (compañías aéreas, petróleo) tardarán en recuperarse. Dos, el teletrabajo ha demostrado a muchos empresarios que también puede ser efectivo. Tres, muchas personas y empresas han mostrado una gran capacidad de adaptación al nuevo medio. Se reinventan.

¿Se puede hacer alguna recomendación para prepararnos para el día de mañana en el mercado laboral? En este caso, se proponen tres ideas de un experto en tendencias laborales como Tino Fernández. Learnability: habilidad constante por el aprendizaje continuo y tener curiosidad para saber hacia dónde va el mercado. Ardillas púrpura: profesionales que conocen las nuevas exigencias de los reclutadores y de las empresas adaptándose a sus exigencias. Solomo: social, local, móvil. Muchos de los negocios futuros tendrán que ver con estos tres aspectos, si bien lo “móvil” tiene dos enfoques a valorar. Uno, relacionado con el uso del teléfono móvil. Dos, relacionado con la micromovilidad: patinetes, bicicletas. Estar preparados en el modelo Solomo es complementario al modelo STEM: ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas (por sus iniciales en inglés).

Aparecen nuevas oportunidades. Para el mundo rural, ya que muchas personas se van a plantear ir a vivir a pueblos y con un poco de suerte, poder teletrabajar desde allí. Para eso, será necesario tener una buena conectividad con la red. Aunque no lo parezca, esta crisis es una oportunidad para Europa. Las instituciones comunes, pese a los parones iniciales, están actuando de manera correcta. Por último, esta crisis también es una oportunidad para la transición ecológica, hacia una economía más verde.

Ahora bien, ¿ideas o sugerencias? Claro que sí.  Aumentar la flexibilidad para contratar personas con un tiempo de trabajo variable. Los receptores del ingreso mínimo vital (IMV) podrían hacer trabajos de ayuda a la comunidad. Se pueden subir los impuestos al consumo o medioambientales sin tocar aquellos relacionados con la renta. Opción de liberar planes de pensiones sin penalización económica. La misma idea se puede aplicar en otros productos financieros. Es necesario informar a la sociedad civil del uso presupuestario de todo el dinero público. Generar comportamientos individuales que beneficien al conjunto de la sociedad.

Para todo ello, necesitaremos suerte.

Eso tiene un signficado:

Saber Utilizar Eficientemente Recursos para Tener Éxito.

Javier Otazu Ojer.

Autor de Ideas de Economía de la Conducta (Behavior&Law Ediciones).

www.asociacionkratos.com

 

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