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Psicología positiva

Una de los problemas más olvidados en los tiempos que corren viene dado por los desajustes mentales que tienen muchas personas. Como prueba de ello, el número de suicidios diarios en España se estima en unas diez personas. Es una cifra escandalosa. Y eso sin tener en cuenta cuestiones como las depresiones, problemas de ansiedad, trastornos bipolares, casos de esquizofrenia, autismo o las enfermedades degenerativas que tantos estragos hacen en las familias y su entorno. Ya no sólo se discute por herencias: la forma de cuidar a los enfermos, el reparto del tiempo y de las competencias de cada uno son temas que deben ser tratados con sumo cuidado y un gran respeto centrando todos los esfuerzos en recuperar, mantener y alegrar en la medida de lo posible la vida del afectado. Para poder lograrlo, sólo se debe cumplir una condición: buscar mecanismos para que los cuidadores no caigan. Es viejo este dicho: ¿quién vigila al vigilante? Ahora se debe añadir un corolario: ¿quién cuida al cuidador?

Los problemas mentales tienen, en principio, dos enfoques posibles. Uno consiste en la medicación; para ello debemos acudir a psiquiatras. Se supone que existe un desequilibrio en el cerebro y se debe arreglar. Otro, intentar ver la realidad de otra forma. Para ello acudimos a psicólogos. El objeto principal es aplicar terapias que nos ayuden a comprender que las cosas no son tan negativas y que nuestra vida es un don único, merece la pena y debemos desarrollarla. Según los expertos, para las depresiones leves lo mejor es acudir a psicólogos, y para las más fuertes aplicar los dos enfoques a la vez, ya que son complementarios.

¿Existen más posibilidades? ¿Hay más opciones de arreglar estos problemas? Martin E.P. Seligman piensa que sí. Se considera el creador de la psicología positiva. Según su idea, los métodos anteriores son buenos, pero tienen un límite: el cero. Una persona pasaría de estar con un bienestar negativo a tener un bienestar nulo. Claro que es un avance; sin embargo, se puede progresar mucho más.

Comenzamos por la forma de afrontar el mal más común: las depresiones. Para empezar, una persona en estas condiciones tiene mala imagen de sí misma. En este sentido, no tiene sentimientos hostiles hacia quienes le aprecian. Es rabia contra sí mismo. Inicio obvio: aumentar la objetividad de los pacientes respecta de sus interpretaciones erróneas de situaciones. Posteriormente, se buscan aspectos positivos del enfermo. Desarrollándolos, se suprimen visiones negativas de sí mismo. Todos tenemos alguna virtud: ¿por qué no darle más valor?

En estos casos, la familia y los amigos más cercanos tienen una labor muy importante que hacer. Deben cargarse de paciencia, no tomarse las palabras del enfermo al pie de la letra, seguir las recomendaciones de los profesionales, no obsesionarse en buscar la información en Internet (bueno, eso es una recomendación de los profesionales), tener empatía y buscar un equilibrio entre el cariño, la comprensión y la disciplina que se debe aportar al enfermo para ayudarle a superar su situación

Un método efectivo que ayuda a salir del pozo es el denominado de “las tres bendiciones”. Dura una semana. Se debe escribir a la noche tres cosas que hayan salido bien durante el día y la razón por la cual ha sido así. A partir de ahí es razonable esperar alguna mejoría. En el mismo camino es útil la aportación de Phil Zimbardo. Según su teoría, las personas pueden estar orientadas al pasado (priorizando recuerdos positivos o negativos), al presente (puede ser buscando el placer o con una visión fatalista) o al futuro (metas de la vida diaria, espíritu de trascendencia). Se trata de suprimir el pasado negativo  y el presente fatalista. ¿Cómo? Potenciando los recuerdos positivos y recompensando los pequeños triunfos diarios para ver así un futuro mejor.

Ahora bien, la psicología positiva, ¿en qué consiste?

Según todas las investigaciones realizadas, las claves de la misma están en potenciar, por sus iniciales en inglés, el PERMA. Emoción positiva (positive emotion), compromiso (engagement), buenas relaciones humanas (positive relationships), significado (meaning and purpose) y logro (accumplishment). Para ello debemos desarrollar las virtudes comunes a todas las culturas humanas, que son seis: sabiduría, coraje, humildad, justicia, templanza y trascendencia. Estas virtudes se subdividen en 24 cualidades, que debemos estudiar y trabajar. Curiosamente, la base del éxito consiste en hacer muy bien una o dos cosas. Eso pasa por conocernos bien a nosotros mismos. Sin embargo, nos atormentamos por nuestras debilidades.

Sea de una u otra forma, las evidencias demuestran que a las personas optimistas les va mucho mejor que a los pesimistas.

En todo caso, podemos ver la psicología positiva como una especie de medicina preventiva. Conociendo y aplicando sus ideas, se pueden evitar enfermedades. Además, estos principios también sirven para tratar pacientes.

Es el momento de reflexionar y cuidar la línea de nuestra vida.

El pasado, el presente, el futuro.

La memoria, la percepción y las proyecciones imaginadas.

Javier Otazu Ojer.
Economía de la Conducta. UNED de Tudela.

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