Archivos mensuales: abril 2019

PRESENTACIÓN DE KRATOS: un camino para el buen gobierno interior y exterior.

El lunes 15 de abril se presenta en Civivox Iturrama (19 horas) mediante una conferencia entre Amaya Erro, David Thunder y Javier Otazu el libro Kratos: un camino para el buen gobierno interior y exterior.

Posteriormente (20.15 horas) se tomará un vino en el bar Aster (Iturrama, fuente del Hierro 21, trasera) donde se podrán comprar ejemplares del libro.

En próximas fechas se podrá comprar el libro online desde esta página.

Muchas gracias.

INDICE DE KRATOS (GOBIERNO).-

  1. FUNCIONAMIENTO DE LA ECONOMIA GLOBAL (10).
  2. Personas e incentivos (10), 2. Visión del mundo (12), 3. Economía (14), 4. Consumidor (19), 5. Empresas (26), 6. Mercados (31), 7. Estado (42), 8, Indicadores económicos (45), 9. Ineficacia de las políticas actuales (52), 10. Dinero y finanzas (57), 11. Medio ambiente (71).

Documento 1, Homo economicus (75).

  1. FUNDAMENTOS DEL COMPORTAMIENTO HUMANO Y SOCIAL (81).
  2. Leyes del comportamiento humano (81), 2. Leyes del comportamiento social (85), 3. Estupidez y maquiavelismo (105), 4. Lo esencial es invisible a los ojos (129).

Documento 2, Artículos sociales (88; inteligencia contextual, memes, efecto manada, patrones culturales, efecto Pigmalión, impacto y olvido, derechos adquiridos)

Documento 3, Consejos maquiavélicos (114).

Documento 4, Artículos esenciales (132; buenas y malas personas, Tiburón y Dumbo, efecto Hollywood y efecto Disney, espacios mentales, ilusionismo).

  1. TENDENCIAS NUEVAS (142).

Economía de la información (142), Persona como centro del desarrollo económico (144), Planes de negocio o experimentación (146), Valores (148), Desempleo e instituciones (150), El fin de la clase media (152), La nueva economía (154), El mercado del cerebro humano (156), El médico y el charlatán (158), ¿Quién manda en el mundo? (160).

Documento 5: Ideas fascinantes (155; 15 + 15).

  1. GOBERNAR (163).

Leyes del buen gobierno (170), Qué es gobernar (172), Qué no es gobernar (174), El trilema (176), Se venden ideas económicas (178), Skrei (180), Nuevas preguntas, viejas respuestas (182), Problemas y soluciones (184).

  1. ELEGIR. DILEMAS Y CONFLICTOS (186).

La elección (186). ENEMIGOS: atención y concentración para fluir (188), el asno de Buridán (190), vencer a la facilidad (192), tengoqueísmo y hayqueísmo (194). ALIADOS: gestión del tiempo (196), creatividad (198), economía y felicidad (200).

Documento 6: Fuentes y conclusiones de los conflictos (202). La sobreestimación (202),  la proyección (204), El principio de Humpty Dupty (206), Somatización (208).

LIBRO FINAL; LA RESPONSABILIDAD PERSONAL EN EL NUEVO MUNDO (211).

EPILOGO; KRATOS (223).

Sugerencia para el buen gobierno interior:

1.- Equilibrar el tiempo y las actividades que realizamos en él dentro de cada  día para desarrollar nuestro mundo espiritual, social, físico, laboral o intelectual.

2.- Ser responsables con nuestro entorno: empezando desde el yo y la familia hasta llegar al más allá.

3.- Señales de una larga vida: no levantarse tarde, no tener sobrepeso, vida social amplia y la más peculiar, andar con un ritmo enérgico.

4.- Pensamos que los demás son previsibles. Olvidamos que nosotros también lo somos.

5.- Controlar los miles de estímulos que nos invitan a maltratar a nuestro cuerpo.

6.- El estrés genera monocitos que nos llevan a tener inflamaciones en el interior y terminan con un envejecimiento prematuro. Un buen pensamiento genera una palabra que nos lleva a un acto, el cual repetido muchas veces crea un hábito (importante: un hábito se crea en 66 días). Así, se forja un carácter. ¿Qué es mejor? ¿Un círculo vicioso o un círculo virtuoso?

7.- Los caprichos se ganan, sean cervezas, chocolatinas o una buena siesta.

8.- El ajuste a las normas sociales (hacer lo que hacen los demás) crea desdicha. Hacer lo que siento que debo hacer es el único camino posible hacia el bienestar eudemónico.

9.- Los músculos son un órgano endocrino que segrega decenas de moléculas imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo, aportándole más energía.

10.- Ser consistentes con nuestras creencias, valores, pensamientos, actos  y palabras.

Así pues, ya estamos preparados para gobernar bien a los demás.

En este sentido, viene bien distinguir entre ideologías, ideas e ideales.

Para ello, viene bien leer el libro.

La respuesta a esta pregunta, en 100.404 palabras.

www.javierotazu.es

 

Reiwa.

El próximo 1 de mayo comienza una nueva etapa en Japón: “Reiwa”. Ese día, el príncipe Naruito sustituirá a su padre Akihito después de su abdicación. Así se pretende identificar en unas pocas palabras el nuevo reinado. Por eso su significado es importante. Dicha palabra simboliza dos caracteres: agradable u orden; armonía o paz. Para Shinzo Abe, primer ministro de Japón, quiere decir “nacimiento de una civilización donde los seres conviven en armonía”.

¿Importan las palabras? ¿Puede modificar ese nombre un cambio de comportamiento en la población japonesa? Los hechos demuestran que sí. Existen estudios sorprendentes que lo corroboran: una clase separó al azar a los niños en aquellos que supuestamente eran más inteligentes y otros que lo eran menos. Es inevitable: eso condiciona las notas de los profesores, que conocían la clasificación,  y el esfuerzo de los alumnos. Si alguien es reconocido por los demás y por sí mismo como inteligente, es seguro que ante un reto intelectual se esforzará más. Es un problema incrustado vía películas o medios de comunicación; aparentemente, lo más importante para triunfar es el talento. La vida, sin embargo, indica lo contrario. Importa más el esfuerzo. Y por desgracia, cada vez más, los contactos. Es el denominado ascensor social: evalúa la facilidad con la que se puede pasar de una clase social a otra. Pero eso es un problema que merece ser analizado en otro momento.

La realidad es la que es, y la imagen que tenemos de nosotros mismos, junto con la imagen que (según nuestro criterio) tienen los demás de nuestra persona condiciona de una forma exagerada nuestro comportamiento. Olvidamos que tenemos cierto margen para crear una realidad nueva moldeando nuestro carácter.

Volviendo al tema japonés, llama la atención que allí el nombre de la época sea antes de su comienzo y que por estos lares, sin embargo, sea después. La “Gran Recesión” está fechada en el 15 de septiembre del año 2008, con la caída de Lehman Brothers. Por supuesto, no tiene sentido ni es posible nombrar ese mismo día la época que comenzó entonces. Pero somos muy dados a eso: damos sentido a la realidad una vez que ha transcurrido. Y eso genera un problema ya mencionado: pensamos que nosotros no influimos en el mundo, ya que éste avanza a su manera. No es así.

En la campaña electoral, todos los partidos prometen una nueva época si ganan ellos, independientemente de que sean los que gobiernen en estos momentos. Un mundo de esperanza. Ya se pueden nombrar los discursos de cada uno: “hoy empieza un mundo nuevo (esas dos palabras, que no falten: mundo y nuevo). Un mundo en el que todos vamos a trabajar juntos para crear un país  mejor. Quiero tender la mano a los que han estado con nosotros y a los que no. Olvidar las rencillas. Recordar lo que nos une, olvidar lo que nos separa (en campaña electoral es justo al revés). Gracias.”

Es nuestra forma de ser: dotamos a la vida de sentido cuando han pasado las cosas. En el camino, sólo vemos incertidumbre. Lo mismo ocurre con la bolsa: lo que va a pasar durante el próximo mes es un completo misterio. Una vez visto, todo el mundo es listo: el chart tenía toda la lógica del mundo.

En todo caso, la idea de poner un nombre a una época es excelente. Tiene ideas más profundas de lo que parece: Julio César pagaba dinero a los adivinos para que éstos dijeran que sus legiones iban a ganar la próxima batalla. Está muy bien pensado: esta certeza aportaba un estímulo adicional a sus soldados que en algunos momentos podía ser decisivo.

Podemos aplicar el concepto del Reiwa a nuestra vida cotidiana. Suena bien eso de “agradable armonía”. De hecho, suena mejor que “paz y orden”. En este caso, parece que nos van a imponer un orden desde fuera. Es la fuerza de las palabras: el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos acaba de publicar un libro que no pinta nada mal. Al menos, el título es apetecible: “somos lo que hablamos”. No es difícil asociar un carácter a una persona que acostumbra a pronunciar improperios y malas palabras que hacerlo a otra que habla con serenidad y templanza.

El Reiwa tiene más posibilidades. Por ejemplo, implica valores. Una familia que se imponga vivir en “agradable armonía” tendrá prohibidos aspectos como gritar a otra persona o tener impuntualidad reiterada cuando se plantean compromisos sociales. Además, un niño que interioriza la armonía dentro de la convivencia familiar, es decir, según hechos y no palabras, crece de otra forma y tiene unas  características que le van a llevar, con toda certeza, a tener un mejor desarrollo personal.

Volviendo a la campaña electoral y nuestra vida política, ¿cómo describirla? Muy fácil. Está basada en el principio “tú eres peor que yo”.

No le vendría nada mal un poco de Reiwa.

Javier Otazu Ojer.

Economía de la Conducta. UNED de Tudela.

Historia.

Si hay un concepto proclive a la manipulación y al manejo interesado, ese no es otro que la historia. El debate abierto por Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, es una buena muestra de ello. ¿Se debe crear una comisión de historiadores para analizar el pasado? ¿Qué es lo más justo para las víctimas? Con el tiempo que ha pasado, ¿es mejor dejar las cosas como están y pensar en los problemas del presente, que no son pocos?

Para focalizar bien el asunto, se debe dejar claro el concepto de “historia”, ya que hay muchos y variados. Cada uno de nosotros tiene ya de por sí tres tipos de historias. Primero, la experimentada. Es aquella que vivimos en cada momento presente. Ahora. Segundo, la recordada. Muchos sucesos de nuestras vidas han quedado olvidados. En este sentido, en nuestra memoria siempre se encuentran marcados los sucesos cargados de emociones. Todos recordamos lo que hacíamos el 11 de marzo del 2004, por ejemplo. La recordada es la historia que asociamos a nosotros mismos.

Falta el tercer tipo de historia: la contada. Esa es diferente para todos; nosotros tenemos un relato personal de nuestra vida y experiencias, los demás tienen otro. Depende de lo que les hemos contado, lo que les han contado, de lo que han visto y de la huella digital que hemos dejado en Internet. El mercado llama a nuestra historia Currículum Vitae.

Pasemos ahora a la Historia así, con mayúsculas. Existe un consenso general desde la época del Neandertal hasta el nacimiento de las civilizaciones. Pero a partir de ahí, la cosa cambia. Y cuando el concepto es de la historia de una nación, todavía más. ¿Estamos en Navarra, el País Vasco, España o la Unión Europea? Siempre existirá un relato histórico que sirva de soporte para una cosa u otra. El organismo educativo de turno decide cuál es y ya está. A partir de ahí, se remarca lo que importa, se “olvidan” detalles que puedan originar controversias y a vivir.

¿Quién descubrió América? Aunque la respuesta obvia es Cristóbal Colón, existe constancia de que otras civilizaciones como los vikingos ya habían estado allí. Colón fue el que lo contó.

¿Fue tan malo el Imperio Español? Depende. Aunque existe la Leyenda Negra, muchos historiadores  argumentan que los habitantes de los territorios conquistados recibían unos derechos que no tenían comparación con otros casos de la época. El debate es apasionante, pero no debe olvidar un principio básico: no se deben comparar los valores existentes en diferentes momentos del tiempo. Aspectos cotidianos a día de hoy, como la abolición de la esclavitud o el voto de las mujeres, no eran tan comunes en tiempos pretéritos. Por desgracia, los derechos humanos nacieron ayer.

 

Con el asunto del procés y la campaña electoral en los medios, merece la pena remarcar un aspecto primordial. En épocas precedentes al siglo XX, las personas no tenían el sentimiento de identidad de hoy. Más que pelear entre franceses o españoles, la lucha era de clases. De hecho, la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) tiene como novedad que los enfrentamientos pasan a ser directamente entre países. Un campesino catalán del siglo XVIII es más campesino que catalán, y va a pelear a favor del que le otorgue más derechos. Hoy en día, una persona de esas características se consideraría más catalán que campesino.

Es muy difícil comprender la Historia. Sólo de la Segunda Guerra Mundial existe bibliografía que no podríamos leer en toda nuestra vida. De la Guerra Incivil española siguen apareciendo nuevos testimonios y teorías conspirativas. Existen tiranos que se consideran héroes. Aunque el “demonio” por excelencia es Hitler, Stalin no le va a la zaga. Leamos los libros de Historia de unos y otros países, y comparemos conclusiones. De vuelta a la llegada de los españoles a América, podemos contrastar la Historia que se enseña en Perú o la que se imparte en España. Unos son los buenos, otros son los malos. Y el mundo es más poliédrico que todo eso. Los periodistas que se dedican o cubrir conflictos olvidados (Yemen, Myanmar  o República Centroafricana) siempre indican que no hay buenos y malos salvo casos que terminan siendo más reglas que excepciones: el dictador que en un momento dado debe elegir entre disparar a su gente o dejar en el poder.

Sólo nos queda leer, contrastar, dudar de lo que nos han enseñado,  confiar en los historiadores, buscar crónicas variadas y sacar conclusiones. La historia no es como las matemáticas: cambia. De hecho, un proverbio ruso basado en esta idea dice que es muy difícil predecir el pasado.

Por esa razón  debemos dejar la historia fuera de los debates electorales (excepción: víctimas de conflictos recientes). Se usa tan sólo como una forma de manipulación  para esquivar el debate central: cómo generar competitividad económica equilibrando la sociedad, las finanzas y el medio ambiente.

Todo lo demás es paja.

En tiempos de cambio climático, arde con facilidad.

Javier Otazu Ojer.

Economía de la Conducta. UNED de Tudela.