Blas de Lezo.

Vox ha generado cierta controversia al proponer el rodaje de una película relacionada con el marino vasco Blas de Lezo.  Es triste recordar que su nombre sólo había salido para nombrar a un antiguo caso de corrupción (junio del año 2017) que terminó con el antiguo presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, en la cárcel. Esperanza Aguirre, que también ocupó ese cargo y llegó a ser posible candidata para la presidencia del gobierno por parte del PP, tuvo que dimitir de sus cargos. La operación sacó a la luz más vergüenzas relacionadas con financiaciones irregulares, enriquecimientos personales y cobros de jugosas comisiones. Todo ello estaba relacionado con la gestión pública del canal Isabel II.

Los casos de corrupción (el más conocido es Gurtel ya que su sentencia precipitó la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa)  y las prebendas que se asignan altos cargos siguen rompiendo la necesaria confianza que debe existir entre quienes nos gobiernan y la sociedad civil. Es común decir que se va a hacer una cosa y obtenido un puesto, hacer otra. El caso más obvio es el  Pablo Iglesias, cuando hablaba de “casta” y ahora vive encastado a una mansión. Desde luego, tiene derecho a ello, pero cuando rompe su discurso central en torno a su interés personal, algo no va bien. No obstante, Iglesias propuso más ideas. La mejor: retransmitir por televisión las negociaciones de los partidos. Así no serían necesarios los “relatores”.

En todo caso, ¿por qué el caso del canal de Isabel II se llamaba operación Lezo? Debemos recordar la historia de uno de los grandes marinos de siempre: Blas de Lezo y Olavarrieta, nacido el 3 de febrero de 1689 en Pasajes (Guipúzcoa).

A Blas de Lezo se le llamaba el medio hombre, ya que para los 25 años era cojo, tuerto y manco (curiosamente, perdió un brazo en el sitio de Barcelona el 11 de septiembre del año 1714). No obstante, sus hazañas le valieron rápidos ascensos en la jerarquía marina. En este contexto, los ingleses y los españoles estaban luchando por la supremacía de los mares y de los territorios de América Latina. La clave, sin duda, era la denominada “llave de América”: Cartagena de Indias (Colombia).

Una enorme flota inglesa encabezada por el vicealmirante Edward Vernon embarcó con la misión de conquistar tan ansiada plaza. La superioridad de los ingleses era abrumadora: tan seguros estaban de la victoria que emitieron medallas y monedas conmemorativas de la victoria en la batalla antes de que terminase. Es lo que se llama, en el argot popular, vender la piel del oso antes de cazarlo. En estas monedas Blas de Lezo, arrodillado (lo cual no podía ser ya que su pata de palo lo hacía imposible) ofrece la espada de la derrota a Vernon. No obstante, en una de las grandes sorpresas navales de la historia,  los ingleses fueron vencidos. Es la denominada batalla de Cartagena de Indias (abril de 1741).  De ahí viene lo de operación Lezo: Ignacio González fue filmado allí llevando unas bolsas “sospechosas”.

Las enormes pérdidas sufridas  evitaron futuros intentos de  conquista de los países de América del Sur por parte de los ingleses. Por desgracia, las heridas sufridas en la batalla precipitaron la muerte de Lezo, el 7 de septiembre de 1741.

 

Blas de Lezo sufrió una derrota reputacional, ya que había caído en desgracia por parte de la corte: a finales de octubre del año 1741, cuando ya había fallecido, llegó la orden del Rey suprimiendo su empleo y ordenándole el regreso a España. Al parecer, el virrey Sebastián de Eslava (por cierto, navarro) había conspirado contra él para adjudicarse la gloria de la victoria.

Aunque la historia se suele estudiar en un único de texto, siempre quedan líneas abiertas que permiten diferentes juicios e interpretaciones. No se puede comprender la Guerra Civil leyendo un único libro de la misma. Necesitamos más referencias, visiones o testimonios. No deberíamos olvidarlo. Pensemos en el ejemplo anterior: ¿cuántos héroes, investigadores o  aventureros son completos desconocidos  debido a  envidias, manipulaciones o simple azar?

En nuestras conversaciones es común hablar de personas cercanas, famoseo, políticos y deportistas. Temas como la ciencia, cultura o históricos son menos comunes. Y eso no puede ser. Somos lo que somos por los avances científicos, culturales y la evolución de la historia.

Hoy en día se desconoce el lugar exacto donde está enterrado Blas de Lezo. Para  Gonzalo M.Quintero Saravia “su tumba es toda América Española pues es obra suya que la lengua de allí siga siendo el castellano” (Don Blas de Lezo. Biografía de un marino español).

No obstante, su ejemplo de superación, determinación y entusiasmo nos recuerda que las personas que logran “lo imposible” (ciencias, artes o historia),  permanecen, siempre que haya testimonio de ello,  en la memoria y el recuerdo de las siguientes generaciones.

Javier Otazu Ojer.

Deja un comentario