Fantasía está en peligro.

En el inolvidable libro de “La historia interminable” (Michael Ende) se entremezclan a la vez el mundo de la imaginación de Atreyu y el mundo de la realidad de Bastián. Como argumento central, la Emperatriz Infantil tiene un problema: Fantasía está en peligro. La Nada está conquistando el país, y por lo tanto se ve obligada a formar un gabinete de urgencia en su residencia, el Palacio de Marfil (hoy se usa esa expresión para indicar que un gobernante está ajeno a la realidad, escuchando tan sólo a sus asesores y palmeros). El objetivo es evitar que Fantasía desaparezca.

Verano del año 2.018. Como siempre, la sociedad tiene muchos retos. Desde profundizar en la imagen  de nuestras fiestas de San Fermín (con la reputación tocada  por alguna manada) hasta cuestiones globales como la gestión de la llegada de inmigrantes a las costas europeas. Cuando observamos las soluciones que se proponen para algunos de los problemas no puedo dejar de pensar que, efectivamente, Fantasía está en peligro. ¿Dónde tenemos la imaginación?

La mayor parte de la información que necesitamos ha quedado recluida en pantallas, ideologías, algoritmos y teléfonos móviles. Las pantallas nos atontan. Las ideologías generan soluciones rígidas (subir impuestos a los que más ganan, bajar impuestos para que así los empresarios puedan crear más riqueza para todos). ¿Dónde están las ideas aplicadas a nuestros ideales? Los algoritmos están en muchas aplicaciones de nuestro móvil, y los usamos para todo. Desde las búsquedas de Google hasta la orientación por una carretera, la inversión en bolsa o el tiempo de espera de autobuses. Los teléfonos móviles los usamos como prolongación del cerebro, dejándolo dormido. Hoy no recordamos ni fechas de cumpleaños, ni números de teléfono, ni citas de trabajo ni la capital de Burkina Faso. Todo está en el móvil.

Cuando buscamos soluciones para los problemas de hoy, la mayor parte de los políticos dicen lo que hay que hacer: mejorar la sanidad y la educación, contener la inmigración o subir las pensiones. Por desgracia, nadie dice cómo hacerlo. ¿Por qué? Necesitamos dinero. Aparece el trilema.

Todo recurso económico (esto vale para cualquier institución pública, privada, una familia o una persona individual) que necesitemos se puede obtener de tres formas. Uno, aumentado ingresos (más impuestos, ganar más salario). Dos, quitando de otro lado. Tres, endeudándose (lo que supondrá un coste en intereses, y por cierto, más pronto que tarde los tipos van a empezar a subir). No hay más posibilidades. Son tres. Un trilema. Por lo tanto, cuando se vaya a tomar una medida económica, que digan por favor cómo se va a financiar.

 

Existe la posibilidad de implantar medidas jurídicas, y así se puede cambiar la reforma laboral, la situación de los presos o la ley mordaza. Pero la mayor parte de los problemas se solucionan con cargo a presupuestos. El mundo sigue este patrón; “si tienes dinero, tienes dinero. Si no tienes dinero, tienes un problema”. Y el Estado de bienestar de hoy tiene un problema: está muy lejos de cubrir todas las demandas sociales, aunque nos quieran decir lo contrario.

Por lo tanto, vamos al mundo de Fantasía.

Respecto de nuestras fiestas, debemos tener en cuenta que la mente humana funciona por heurísticas. Es decir, asocia San Fermín a unas pocas palabras que son  toros, juerga y últimamente (aunque las estadísticas comparadas con otras fiestas digan lo contrario)  violencia sexual. Desde luego, no ayuda que en las entradas de Pamplona haya carteles diciendo que “estamos contra las agresiones sexistas” (¿qué ciudad está a favor?). La difusión de historias positivas de personas que hayan disfrutado de la fiesta es fundamental  para revertir la situación.

Respecto de las pensiones, se podría decir la verdad. El experto José Antonio Herce ha demostrado que las personas que se jubilan ahora han cotizado para 12 años y se les va a regalar 10 años más. ¿Es eso justo? ¿Es sostenible? Se puede indicar a cada persona su pensión si sigue cobrando lo mismo (para que sea más consciente de su futuro). Serán necesarios reajustes de impuestos para cubrir el déficit de la seguridad social (el IVA es muy aprovechable). Se deben estudiar casos en los que se cobran cantidades enormes y minúsculas (en pensiones de viudedad se dan las dos posibilidades).

Respecto de la inmigración: recursos para los países de origen. Penas durísimas para las mafias. Campañas de adopción (existe mucha demanda) para niños que se encuentren sin recursos. Búsqueda de familias que deseen acoger inmigrantes durante cierto tiempo. Ampliación de la coordinación entre policías y gobiernos europeos.

Respecto del paro: contrato único y sencillo. Ventanilla directa de creación de empresas. Planes de colaboración público privada. Ministerio del futuro para adelantarnos a tendencias sociales y económicas.

Respecto de nosotros mismos: volar, imaginar, volver a ser niños, leer y  soñar recordando que “detrás de la actitud de cada uno está el destino de todos” (Alejandro Magno).

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