Efectos colaterales.

Muchos y variados análisis se han hecho del referéndum ilegal del uno de octubre. Y después de la batalla, cada parte tiene un relato fijo e inmutable. Por un lado, no puede ser que un gobierno se salte la ley para promover un referéndum orientado a un resultado predeterminado. Por otro lado, no puede ser que cuando alguien vaya a un colegio electoral en plan pacífico la respuesta policial sea desproporcionada. Los de un lado piden la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la suspensión de la autonomía catalana. Tiene lógica: ¿cómo se puede permitir que un presidente de una comunidad se salte un día sí y otro también esa Constitución que se comprometió a respetar desde el momento en el que asume su cargo? ¿Cómo alguien que fomenta la división de la sociedad hasta romper familias o señalar a personas que no están de acuerdo con sus ideas puede ocupar semejante responsabilidad? Pero claro, el otro lado tiene también su lógica: es cierto que la mayor parte de la sociedad catalana admite que el referéndum no era vinculante. Sin embargo, en un mundo de imágenes en el que a menudo importa más la forma que el fondo no se puede permitir esos ataques policiales a personas que simplemente quieren ejercer de forma pacífica un derecho. Por cierto: desconcierta la cifra del total de personas que han resultado heridos. Según unas estadísticas, ha habido un total de 800. Pero otros dicen que han sido personas a las que se les ha hecho un diagnóstico médico en medio de todos los altercados, y que tan sólo ha habido dos hospitalizados. Además, uno de ellos era un anciano que sufrió un infarto. Sí, tenía razón Mark Twain. Hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas.
No obstante, las cosas son más complicadas de lo que parecen. Estamos programados para valorar a una causa, un efecto. Y sin embargo, a menudo lo que pasa es que muchas causas llevan a muchos efectos. Además, lo hace de forma difusa. Y como no nos gustan las explicaciones complejas, nos conformamos con explicaciones sencillas. Eso es el caldo de cultivo de los populismos. El paro no es culpa de los inmigrantes, es algo más complicado.
En consecuencia, vamos a valorar las causas, y sobre todo, la gran cantidad de efectos a lo que nos puede llevar el “procés”.
Como causas, se puede valorar la supresión del Estatut (¡¡aunque según las encuestas en esos momentos Cataluña era la comunidad más satisfecha con su autonomía!!), la injusticia fiscal, el tema educativo, la inacción del Gobierno central, la posible manipulación informativa de los medios o un intento de desviar la atención respecto de la corrupción del gobierno catalán. Curiosidad: Puigdemont admitió que había votado en contra del derecho a la autodeterminación de los kurdos. Eso no es muy independentista, no.
Pero lo preocupante son los efectos. Vamos a verlos.
Uno. La lucha de los relatos es descomunal. Por primera vez, la diferencia de tratamiento de lo ocurrido en los medios de comunicación es sideral.
Dos. El posible boicot en Cataluña a productos españoles, en España a productos catalanes. Es una situación mala para todos, y no veo como pararla. Por ejemplo, muchos viajes del Imserso ya no quieren que su destino sea Cataluña.
Tres. Total olvido de los problemas estructurales existentes en nuestro país. Mientras discutimos si son galgos o podencos, la competitividad continúa cayendo.
Cuatro. Familias rotas por temas políticos. Es una desgracia perpetua en la historia de la humanidad: unos tienen una vida desgraciada a causa del cuento del que viven otros.
Cinco. La espiral del silencio. Miedo a decir una opinión que me puede llevar a enemistades. Hoy en día eso no ocurre por declararse de una religión o de un equipo de fútbol. Sí en el ámbito político, en especial en Cataluña.
Seis. La inestabilidad política genera menos inversiones. Y no sólo eso. Algunos empresarios reconocen que han empezado a dejar mercancía en el puerto de Valencia, no en el de Barcelona.
Siete. La inestabilidad política hace que suban los tipos de interés de la deuda, sea pública o privada. Eso supone unos costes de 2.000 millones de euros que se pueden alargar a los 7.000 millones de euros si la situación persiste. Curioso, las políticas de la CUP logran que sus “amigos” los fondos financieros ganen más dinero.
Ocho. Cultura del enfrentamiento que se puede generalizar. Dime en que grupo estás y te diré que WhatsApp recibes.
Nueve. Para algunos, el más grave. El Fútbol Club Barcelona podría no jugar la liga española.
Diez. John Von Neumann fue uno de los grandes genios del siglo XX, ideando en el campo de la economía la célebre Teoría de juegos. En el juego del gallina, dos coches se acercan en frente. El primero que se desvía, es un gallina y pierde.
En nuestro caso, los coches se han estrellado.
Necesitamos mecánicos.

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