Derecho a la cultura financiera.

Derecho a la cultura financiera.

La mayor parte de las personas va a pedir algún préstamo en su vida, generalmente para comprar un piso, aunque hay otras posibilidades: un coche, la apertura de un pequeño negocio, o la compra a plazos de un artículo, por ejemplo. Por otro lado, hay temporadas en las que podemos ahorrar, por lo que se nos abre un abanico de posibilidades: lo dejo en la cuenta corriente, hago un plazo fijo, compro deuda pública, cancelo un préstamo, entro en bolsa, quizás un fondo de inversión….
Cuando estamos en alguno de esos momentos, por los que la práctica totalidad de la población habrá pasado o va a pasar alguna vez, aparecen términos como la TAE, el tipo de interés nominal, el Euribor, la inflación, la fiscalidad, el riesgo soberano, la prima de riesgo, el mercado primario o secundario, las agencias de Rating, o el cálculo de la cuota del préstamo, entre otros.
¿Qué es necesario para tomar la decisión más adecuada (o por lo menos para no perderse) en estos escenarios? Cultura financiera. ¿Estamos suficientemente preparados para afrontar decisiones relacionadas con nuestras necesidades financieras o nuestros ahorros? Creemos que la mayor parte de la población no lo está.
Se han hecho múltiples sondeos en los países de la OCDE en los que se demuestran unos conocimientos ridículos de cultura financiera. Pero es que todavía hay más: estos problemas no sólo afectan a la población general. Muchas personas que gestionan nuestros ahorros tampoco están suficientemente preparadas. De hecho, deben afrontar una prueba de conocimientos a lo largo de este año 2.017 que demuestre un nivel adecuado al amparo de la directiva MiFID II, que se trata de un marco normativo que entra en vigor en el año 2.018.
Por poner algunos ejemplos, si uno de nosotros se plantea realizar una inversión, debe conocer las características de los activos, que son tres desde el punto de vista financiero: rentabilidad, riesgo y liquidez. Vamos a definirlas a partir de tres preguntas. ¿Cuánto dinero voy a recibir a lo largo del año por cada euro invertido teniendo en cuenta, por supuesto, los ajustes fiscales y la inflación? Eso es la rentabilidad. ¿Cuál es la probabilidad que tengo de recibir el dinero acordado? Eso es el riesgo. Y por último, ¿puede vender mi activo financiero con facilidad sin tener unas grandes pérdidas? Eso es la liquidez. Y existe la siguiente relación entre estos conceptos: obtendremos mayor rentabilidad con mayor riesgo y/o menor liquidez.
Por ejemplo, un bono del Estado va a tener una rentabilidad baja, ya que el riesgo de impago es bajo al estar garantizados por el Estado. En este caso, la liquidez es alta. Pero claro, si en vez de un bono del estado preferimos un plazo fijo pues la cosa cambia, como también es diferente si nos decantamos por un fondo de inversión o por invertir en bolsa.
Por otra parte, si pedimos un préstamo, lo importante no es el tipo de interés nominal que nos ofrece la entidad. Lo fundamental es el TAE, al ser un interés que tiene en cuenta otros gastos asociados al préstamo, como las comisiones, impuestos, tasaciones o primas de seguro obligatorias en la oferta que nos hace el banco. Además, tendremos que elegir el plazo a devolver el préstamo, y posiblemente nos ofrezcan contratarlo a tipo fijo o a tipo variable, en cuyo caso deberíamos saber qué es el Euribor y cómo se calcula. Y si pasado un tiempo tengo unos ahorros, ¿amortizo algo? Y si es así, ¿reduzco cuota o plazo?
Puede parecer un lío de conceptos, pero creemos que no lo es. Lo que sucede es que no hemos sido formados en esta materia, lo cual es incomprensible al ser operaciones totalmente habituales de casi toda la población.
Por otro lado, la cultura financiera es fundamental para comprender, exigir y ser más crítico con las políticas económicas del gobierno. Estos días se ha hecho público que se han perdido ¡¡40.000 millones de euros!! del rescate bancario. ¿Dónde han ido? ¿Cómo se van a pagar? Todavía hay más. Pese a que se habla de políticas restrictivas, se sigue gastando más de lo que se ingresa. Eso implica un endeudamiento por parte del Estado que ya supera el PIB (un billón de euros). Los gastos en intereses por persona en España son de unos 700 euros. ¿Es eso sostenible? ¿Qué va a ocurrir cuándo los tipos de interés comiencen a subir? Todavía hay más. El BCE (banco central europeo) está inyectando en la zona euro cada mes 60.000 millones de euros en su conocida política llamada QE. ¿Dónde va a parar ese dinero? ¿Cuánto tiempo van a durar esas políticas? Todavía hay más. Los paraísos fiscales. El BPI (banco de pagos internacionales) que tiene una gran influencia en la sombra. La creación de un sistema financiero alternativo en Asia (BAII).
Rotundamente sí. Necesitamos cultura financiera (y es nuestro derecho).
Javier Otazu Ojer. Profesor de Economía de la UNED.
José Félix García Tinoco. Premio Nacional de Fin de Carrera en Empresariales y en ADE

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