Entretenimiento.

Si hay una época del año que nos permite tiempo de ocio es la veraniega. ¿Cómo aprovecharlo? ¿Qué influencia tiene el entretenimiento en el conjunto de la economía y en nuestro desarrollo personal?
Para comenzar, podemos hablar de la diferencia existente entre “veranear” y “estar de vacaciones”. En el primer caso, nos dedicamos a dormir más, a descansar, a estar tumbados y a actividades lúdicas entre las que destacan ver el mar desde una hamaca, comer y beber. En el segundo, realizamos actividades que no podemos hacer durante la temporada de trabajo: pasar más tiempo con los hijos, leer los libros más influyentes del año, hacer deporte o pintar un cuadro. Desde luego, no se trata de tener una disciplina espartana también en verano. Posiblemente lo más adecuado sea repartir nuestro tiempo entre el “veraneo” y las “vacaciones” en la proporción que consideremos adecuada. Ahora bien, no podemos olvidar una cuestión estadística asombrosa. Nadie ha admitido, cuando hace una recopilación de las cosas que ha hecho en su vida, que debería haber invertido más tiempo durmiendo o viendo la televisión. Es decir, no hay quien diga “debería haber visto la televisión 10 horas al día, no 6”. De la misma forma, tampoco quien diga “debería haber dormido al día 14 horas en lugar de 12”. Si le damos la vuelta a la argumentación en un sentido positivo, pocas personas salen de mal humor del gimnasio o de realizar alguna actividad deportiva (a no ser que esa actividad deportiva sea una competición y no se hayan alcanzado los resultados previstos).
En un mundo en el que cada vez se necesitan menos personas para recoger o fabricar todo lo que necesitamos para vivir debido a la mejora tecnológica, es evidente que la industria del entretenimiento cada vez va a tener un peso más importante en la generación de puestos de trabajo futuro. Además, es una cuestión de oferta y demanda, ya que supuestamente el tiempo de trabajo se va a reducir y en consecuencia, de alguna forma nos tendremos que entretener.
Sin duda, el entretenimiento global más extendido es el fútbol. Durante el verano siempre se realizan fichajes de jugadores por unos u otros equipos, y las cifras son mareantes. Se rumorea un pago de 222 millones de euros por el jugador del Barcelona Neymar, o un pago de 180 millones de euros por el jugador del Mónaco Mbappé. ¿Cómo se pueden alcanzar esas cifras? Muy sencillo. Como el mercado del fútbol es mundial, en teoría los ingresos que puede generar son siderales. Otra cosa es que las cifras cuadren. En este sentido, cabría indicar un matiz: grandes empresarios o jeques árabes propietarios de equipos de fútbol están dispuestos a pagar de más a cambio de reconocimiento y reputación. Y la estrategia les sale muy bien: se hacen famosos.

Los organismos futbolísticos deberían regular mejor esos movimientos financieros, pero como el negocio del balón es un monopolio es sí mismo, la corrupción aparece con más facilidad. En caso de duda, preguntar a la FIFA, la UEFA o a la FEF (federación española de fútbol).
Otro entretenimiento que genera controversia es el de las corridas de toros. En Baleares se ha prohibido la muerte del animal después de la lidia. ¿Qué podemos decir de ello? Vamos a valorarlo. Siempre se comenta que el toro existe por y para la fiesta, y sí, eso es una evidencia. Ahora, cambiemos de enfoque. En nuestro planeta, los animales salvajes pesan aproximadamente 100 millones de toneladas. Los animales dedicados a consumo humano (vacas, cerdos, ovejas o gallinas), 700 millones de toneladas. Todos ellos viven fuera de su entorno natural, y muchos sufren durante toda su vida. La ternera, por ejemplo, vive en un espacio muy reducido para que su carne sea más sabrosa. ¿Por qué no defender todos estos animales? ¿Por qué unos sí y otros no? En mi opinión, sólo tiene sentido ser antitaurino siendo coherente, y eso supone no alimentarse de animales que sufren; prácticamente todos. Sí, se puede decir que no está bien que la muerte de un toro sea un espectáculo. Pues en ese caso no se va a la plaza y ya está. Por cierto, para hacer números, los seres humanos (incluidos los salvajes) pesamos, en total, unos 300 millones de toneladas.
Existen muchas opciones de entretenimiento adicional. Podemos pasar de extremos como ayudar a personas necesitadas o estar unos días en un monasterio orando y meditando hasta drogarnos o terminar alcoholizados. No obstante, es una elección. Dentro de la misma se deben considerar muchas variables, las cuales dependen de nuestra personalidad, cultura y valores. Lo que voy a hacer, ¿me genera desarrollo personal? ¿Genera adicción? ¿Mejora a los demás? ¿Sirve para olvidarme de mis problemas dándoles una patada hacia adelante y nada más? ¿Tiene efectos secundarios? ¿Qué sensación tendré una vez terminado mi tiempo de ocio? ¿Tendré más energía?
Feliz entretenimiento.

Deja un comentario